Uma História de Tangos

Geraldo Pinheiro
1a edição
Maio/2011
R$25,00
Preço de capa
978-85-7670-176-7
ISBN
252
Páginas
14 x 21 cm
Formato
Português
Idioma

Exclusivo para Professores

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Orelha

La Cumparsita
Letra   Pascual Contursi y Enrique Maroni
Música  G.H. Matos Rodrigues

Si supieras
que aún dentro de mi alma
conservo aquel cariño
que tuve para tí,
quien sabe si supieras
que nunca te he olvidado,
volviendo a tu pasado
te acordarás de mí.
Los amigos ya no vienen
ni siquiera a visitarme;
nadie quiere consolarme
en mi aflicción;
desde el día que te fuiste
siento angustias en mi pecho,
decí, percanta, qué has hecho
de mi pobre corazón?
Al cotorro abandonado
ya ni el sol de la mañana
asoma por la ventana
como cuando estabas vos,
y aquel perrito compañero
que por tu ausencia no comía,
al verme solo el outro día,
también me dejó.
Sin embargo,
yo siempre te recuerdo
con el cariño santo
que tuve para ti
y estás en todas partes,
pedazo de mi vida,
y aquellos ojos
que fueron mi alegría
los busco en todas partes
y no los puedo hallar.


Cuesta Abajo
Letra  Alfredo Le Pera
Música  Carlos Gardel

Si arrastré por este mundo
la vergüenza de Haber sido
y el dolor de ya no ser,
bajo el ala del sombrero
cuántas veces, embozada,
uma lágrima asomada
yo no pude contener...
Si crucé por los caminos
como un paria que el destino
se empeño en deshacer;
si fui flojo, si fui ciego,
sólo quiero que comprendan
el valor que representa
el coraje de querer.
Era, para mí, la vida entera,
como un sol de primavera,
mi esperanza y mi pasión.
Sabía que en mundo no cabía
toda la humilde alegría
de mi pobre corazón.
Ahora, cuesta abajo en mi rodada,
las ilusionas pasadas
yo no las puedo arrancar.
Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá.
Por seguir tras de su huella
yo bebí incansablemente
en mi copa de dolor,
pero nadié comprendía 
que, si yo todo lo daba,
en cada vuelta dejaba
pedazos de corazón.
Ahora, triste en la pendiente,
solitario y ya vencido
yo me quiero confesar:
si aquella boca mentía
el amor que me ofrecía,
por aquellos ojos brujos
yo habría dado siempre más.